Ciencia y Boson de Higgs

Originalmente el ámbito de la religión ocupaba ambos, el dominio material (lo físico que tiene forma, color, olor, sonido, o sabor) y lo inmaterial (la conciencia, lo espiritual, o lo divino). En occidente, a partir del siglo XVI (con Copernico, Galileo, etc.) la ciencia comienza un proceso peleado de quitarle la descripción del dominio material a la religión. En occidente, la ciencia poseía mejores modelos que explicaban lo material y el entendimiento del universo mejoró. El problema es que para el siglo XIX, la ciencia también se apropia del dominio de lo inmaterial con el advenimiento de la evolución darwiniana, psicología conductivista y ciencias cognitivas, aplicando los mismos modelos utilizados en el dominio material para el dominio inmaterial. De la lucha occidental entre la ciencia y la religión, como sociedad llegamos a caer en el otro extremo: en la negación de todo lo que la religión afirmaba. Se reduce la conciencia a disparos neuronales: cuando el cerebro se “enciende” nace la conciencia y cuando el cerebro se “apaga” muere la conciencia. Ya no cabe una conciencia que trasciende el cuerpo. El dominio espiritual se reduce a mera superstición y se ignora la milenaria sabiduría de las grandes tradiciones contemplativas privilegiando una vision materialista del universo.

En los últimos diez años a nivel macro ya es aceptado en la astrofísica que un entendimiento del universo requiere comprension del dominio material e inmaterial. La materia solo comprende un 25% del universo: 5% es la materia visible que entendemos como planetas, estrellas y hoyos negros y al otro 20% se le llama materia oscura a un tipo de materia que tiene una gravedad tan grande que le da la forma y estructura al universo, pero no podemos ver porque no genera fuerzas electro-magnéticas. Luego el 75% consiste de algo inmaterial, por lo que se le denomina energía oscura, una fuerza repelente que la ciencia aun no comprende y que produce la expansión del universo. Ahora a nivel micro, los físicos de partículas recientemente han demostrado a través de la confirmación del boson de Higgs, la presencia del campo de Higgs. De nuevo algo inmaterial que interactua y moldea activamente la partículas atómicas.

Si en vez de ignorar la grandes tradiciones contemplativas, escucháramos que tienen que decir veríamos que tienen mucho que contribuir a ambos dominios, el material y el inmaterial.

Voy a dar dos ejemplos budistas. Con relación al dominio material. El Budismo, desde su nacimiento ha aseverado que como los fenómenos complejos aparecen depende de sus partes, de causas y condiciones y del perceptor. Por ejemplo una obra de arte depende de sus partes como el lienzo, el marco, y las pinturas; depende de causas y condiciones como el pintor, y depende del gusto estético del perceptor si aparece como bello o no. Nagarjuna decía en el siglo II que incluso las partículas atómicas también dependían de sus partes, de causas y condiciones y del perceptor. En occidente, hasta en el advenimiento de la física nuclear en el siglo XX se acepto que los átomos estaban compuestos de partes. Hasta el desarrollo del principio de incertidumbre de Heisenberg se demuestra que el observador afecta como aparecen las partículas.  Y ahora también queda demostrado que cualidades que antes se consideraban intrínsecas al átomo como su masa, en realidad dependen de causas y condiciones: la masa de una partícula depende de como esa partícula interactua con el campo de Higgs, no esta establecido desde su propio lado.

Con relación al dominio inmaterial, el campo de Higgs no se presenta simplemente un espacio pasivo que permite que la masa se manifieste; participa activamente en como se va a manifestar la masa. Esto tiene un paralelismo directo con sistemas tantricos budistas que hablan de un sustrato que abarca el espacio y es el soporte de todo, y que al igual que el campo de Higgs es dinámico: activa la manifestación de las apariencias. Donde estos sistemas tantricos van mas allá de la ciencia es en la aseveración que este sustrato de la realidad esta íntimamente relacionado con la conciencia. Así, para su exploración no necesitamos volcar nuestra atención hacia afuera en grandes aceleradores de partículas. Podemos explorarlo con profundas técnicas contemplativas volcando nuestra atención hacia adentro.

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Director y maestro residente de Casa Tibet Guatemala.

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