Proceso del Morir

Según la tradición budista del Tantra del Yoga Supremo, la muerte es el proceso por medio del cual se disuelven gradualmente los elementos que constituyen el cuerpo, así como también el colapso gradual de la conciencia hacia el nivel mas profundo de la mente, que al culminar el proceso se desvincula del cuerpo, para eventualmente volver a renacer en otro cuerpo. Este proceso se lleva acabo en fases sucesivas que van desde lo burdo hasta lo mas sutil. Es importante estar familiarizado con este proceso no solo para prepararnos para nuestra propia muerte, sino también para poder auxiliar efectivamente a otros que están recorriendo por esta transición. El proceso del morir consiste de ocho disoluciones: las primeras cuatro están asociadas al cuerpo y las ultimas cuatro están asociadas a estados de la mente cada vez mas profundos.

En el colapso de los cuatro elementos del cuerpo los elementos mas burdos sucesivamente se van disolviendo en los mas sutiles. Cuando la capacidad del anterior  de servir como el soporte de la conciencia se degenera, el siguiente se vuelve mas evidente.

  1. Espejismo

    El elemento tierra se degenera y disuelve en el elemento agua. Los aspectos mas sólidos del cuerpo, como los huesos, ya no son capaces de servir como un soporte o cimiento para la conciencia; la capacidad de los aspectos sólidos del cuerpo de hacerlo se disuelven en, o son transferidos hacia, los fluidos del cuerpo como la sangre y la flema. Ahora la capacidad del elemento agua de actuar como la base de la conciencia se hace mas evidente.

    • Su cuerpo se adelgaza dramáticamente y las extremidades se vuelven sueltas. Uno pierde la fuerza física—la vitalidad y el lustre del cuerpo disminuyen radicalmente, dejandolo desgastado. La vista de uno se vuelve oscura y ya no es clara; uno ya no puede abrir y cerrar los ojos.
    • Uno puede tener una percepción de hundimiento como si la tierra se lo estuviera tragando a uno.
    • Lo que uno ve con la mente parece como un espejismo.

  2. Humo

    La capacidad del elemento agua se degenera y disuelve en el elemento fuego—el calor que mantiene el cuerpo—y la capacidad del elemento fuego de servir como la base de la conciencia es mejorada.

    • Ya no se experimentan sensaciones de placer y dolor, ni siquiera sensaciones neutras, asociadas a los sentidos o la conciencia mental. La boca, lengua, y garganta se secan por la perdida de saliva, y una escoria se acumula en los dientes. Otros fluidos, como el orine, sangre, fluidos regenerativos, y sudor, se secan.
    • Uno ya no puede escuchar sonidos, y el zumbido usual de los oídos para.
    • Lo que uno ve con la mente parece nubes de humo, o un humo delgado a través de la habitación, o el humo ondulante de una chimenea.

  3. Luciérnagas

    La capacidad de el elemento fuego se degenera y disuelve en el elemento viento—las corrientes de aire, o energía, que dirigen las varias funciones corporales como inhalar, exhalar, erutar, escupir, hablar, tragar, flexionar articulaciones, estirar o contraer las extremidades, abrir o cerrar la boca y los párpados, digerir, orinar, defecar, menstruar o eyacular.

    • El calor del cuerpo disminuye, resultando en la inhabilidad de digerir la comida. Si hemos seguido una vida predominantemente sin virtud, el calor corporal inicialmente se agrupa hacia abajo desde la coronilla de la cabeza hasta el corazón, la parte superior del cuerpo enfriandose primero; pero si hemos vivido una vida predominantemente virtuosa, el calor se agrupa desde las plantas de los pies hacia arriba al corazón, y la parte inferior del cuerpo se enfría primero. La habilidad de oler cesa. Uno ya no puede poner atención en las actividades y deseos de amigos y parientes alrededor de uno, y ni siquiera recordar sus nombres.
    • Uno respira con dificultad, las exhalaciones se hacen cada vez mas largas y las inhalaciones cada vez mas cortas; la garganta emite sonidos de traqueteo o jadeo.
    • Lo que uno ve con la mente parece luciérnagas, talvéz entre el humo, o como chispas en el hollín en el fondo de una cacerola de metal.

  4. Llama de una lampara

    La capacidad del elemento viento burdo se degenera y disuelve en la conciencia.

    • La lengua se vuelve gruesa y corta, su raíz se vuelve azulosa. Experimentar el tacto físico ya es imposible, así como también las acciones físicas.
    • La respiración a través de las fosas nasales cesa, pero hay niveles mas profundos de respiración, o viento, así que la cesación de la respiración por la nariz no indica que el proceso de la muerte a completado.
    • Lo que uno ve con la mente es como la llama de una lampara de o candela (o como el parpadeo de la luz sobre una lampara o candela). Primero la luz parpadea como si la cera estuviera a punto de consumirse. Luego, cuando los viento sobre los cuales las concepciones mentales cabalgan comienzan a colapsar, la apariencia de la llama se estabiliza.

El Tantra del Yoga Supremo divide la conciencia en tres niveles: el burdo, sutil y mas sutil. El nivel de conciencia burdo esta asociado a las conciencias sensoriales y la conciencia mental con la que pensamos con sus ochenta experiencias conceptuales. Cuando los vientos en las que estas experiencias conceptuales cabalgan se disuelven (a través de la disolución de los cuatro elementos del cuerpo, marcando la muerte clínica), las concepciones también se disuelven (nivel de conciencia burdo) y permiten que las mentes sutiles se manifiesten. La manifestación y subsecuente disolución de las mentes sutiles será el tema del próximo artículo.

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Director y maestro residente de Casa Tibet Guatemala.

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